martes, 15 de mayo de 2012

Enseñar


Marta Campillo R.                     

Enseñar es como volar

Porque las ideas toman vuelo

En el contacto inspirado

Y envolvente de la colectividad



Enseñar es como admirar

La inmensidad del universo

Porque en esa interacción única se descubren

Las posibilidades infinitas de la mente



Enseñar es como nadar en mar abierto

Pues transitando las aguas de lo ignoto

Se revela el camino

Del idear y crear



Enseñar es como correr

Más allá de el límite esperado

En donde a cada paso el empeño rinde frutos

Y la motivación se nutre del esfuerzo realizado



Enseñar es como fortalecerse

En el manantial bullicioso de la creatividad

Al renovarse lo que somos y

Descubrir lo que podemos llegar a ser



Enseñar es como tocar los corazones

Con solo la presencia cálida o con una palabra generosa

Permitiendo que se nutra y

Le crezcan alas a la esperanza



Enseñar es como soñar

En el mundo de lo posible

Es anidar en la fantasía promisorias creaciones

De las futuras realizaciones

lunes, 14 de mayo de 2012

Las vicisitudes del amor: El devenir de la pareja

                                                                                                Mtra. Marta Campillo R.

      Las parejas pasan por todo un proceso a lo largo de su historia, desde la selección  del compañero/a, los acuerdos para profundizar y definir la relación, el establecimiento de la pareja como unidad legal o sea el matrimonio, la consolidación de la familia y las etapas del nacimiento del o los hijos y la salida del hogar los mismos. Todas estas etapas se desarrollan mientras la persona  está cambiando su manera de ser, de verse y de comportarse y descubriendo sus posibilidades de ser persona en el mundo.

       Así, lo que inicialmente nos atrae de una persona puede en el futuro convertirse en lo que nos separa de ella. Las personas en el proceso de crecer tenemos que superar los conflictos que se generan el proceso de crecimiento y de aceptación de lo que somos. Los defectos que nos han marcado y con los cuales ha sido difícil vivir se convierten en una máscara con la cual nos presentamos ante los demás cuando queremos que nos quieran. Muchas veces ese proceso de auto aceptación, en que la auto imagen  que nos vamos formando es de una persona defectuosa o que no ha podido realizar algunas cosas ya sea por dificultades físicas, cognitivas o relacionales, al seleccionar una pareja, va a mirar o enamorarse de aquella persona que no tienen ese problema o que posee lo que esa persona considera que para ella es imposible de realizar o de lograr.

     Cabe preguntarse ¿Qué tanto del amor es idealización o compensación de lo que no tenemos y nos gustaría ser? La selección de pareja no es sencilla y se realiza en una etapa de la vida en la cual la persona está en pleno desarrollo y está descubriendo su potencial, sus metas y lo que para ésta van a ser sus compromisos de vida, lo cual hace que esa selección inicial esté basada en lo que en esa etapa parece ser lo que necesitamos, y en la manera en a cual la persona interactúa con nosotros, aportando a la relación lo que en ese momento parecemos necesitar para crecer. No se puede dejar de lado el componente de atracción física, la química entre las personas, lo cual también define otro de los niveles importantes en el crecimiento, esto es, el desarrollo de nuestra sexualidad y el descubrimiento de nosotros mismos como seres sexuales.

       La relación inicial además se ve limitada o circunscrita a los valores de las familias y lo que éstas piensan de la edad correcta para tener novio o de la aceptación y el manejo que se da a la nueva pareja. No es fácil para los padres aceptar la convivencia a una persona extraña, que además se va a relacionar con un interés sexual con la hija o el hijo. Así existen toda clase de trabas que hacen que la nueva pareja sufra y tenga limitaciones para verse o tratarse sin tanta interferencia, lo que hace que el conocimiento de la otra persona sea limitado y lleno de influencias o prejuicios, por la  prohibición de la naciente pareja. Si existe apoyo  o permiso para que la relación florezca, esto de todas maneras no hace que la pareja se escape de la etapa de la en la que están y de los conflictos no resueltos con lo que llega la persona a la pareja.

      De inicio solo se descubre lo que podemos dar en ese momento de la vida, la cuestión se complica pues cada cónyuge trae una historia de las reglas con las que ha aprendido a vivir y los valores con los cuales piensa que se debe manejar a la familia, el dinero, las obligaciones financieras o el dinero y  tareas cotidianas comunes. Esa confrontación de modos de vivir se hace real cuando comienza la convivencia juntos y se tienen que implementar estrategias de negociación y de acomodo de las costumbres personales de cada quien para poder desarrollar una vida en común.

      Cuando la pareja logra establecer reglas de convivencia comunes  para sí mismos y para la familia y sobretodo existe una dinámica de resolución de conflictos que permita que los desacuerdos que surjan puedan resolverse, la pareja puede avanzar hacia la intimidad más profunda que se va dando con la profundización del amor y de la sexualidad. Sin embargo para muchas parejas  esto no sucede, más bien los conflictos o resentimientos se transforman en una guerra de posiciones por imponer la manera de vivir especial de uno de los dos, proceso que se da con mayor o menor agresividad y sufrimiento o con un desánimo velado con el que la persona sufre el estar en esa relación. Así muchas parejas llegan a la separación o al divorcio.

       Aprender a vivir en pareja es el arte de crecer junto a otra persona, sin que nuestras propias necesidades sean un punto de contención o de inaceptación por el otro. Es el arte de la paciencia, de la aceptación del cambio y de la negociación. Como seres humanos nunca permanecemos iguales, somos un mismo cuerpo pero somos una persona en constante evolución y aprendizaje, lo cual demanda que podamos comunicar esas necesidades y cambios a la persona con la que convivimos de manera más cercana. El amor en la pareja es el compromiso de crecer juntos, de aceptar las diferencias y de perdonar los errores que inevitablemente tenemos para lograr que más allá de los grandes problemas y diferencias de modos de ser, de preferencias y de ideas la pareja pueda permanecer unida y consolidándose en el respeto y el amor.

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lunes, 16 de abril de 2012

ESCUCHAR CON EL CORAZÓN

Por Mtra. Marta Campillo R.
       El lenguaje nos permite describir el mundo que nos rodea y además podemos analizar nuestra propia manera de pensar y de ver lo que pasa con nosotros mismos. Con el lenguaje interpretamos los eventos que vivimos, nombramos lo conocido y creamos nombres para los nuevos procesos que se van descubriendo. Hablar es una herramienta de la vida, la que nos sirve para organizar historias de las experiencias que vivimos y así les damos una organización que nos permite comprenderlas.

      Las palabras son intrínsecas al pensamiento, somos uno, con nuestra conciencia y con los pensamientos, que se plantean con las palabras y el lenguaje, de tal manera que cuando percibimos la realidad con todos nuestros sentidos y la describimos, la analizamos, diferimos de la interpretación que le dan otros, o creamos poemas para  evidenciar el efecto emocional que un evento tiene, estamos siendo a través del lenguaje, la conciencia, creadas en la relación que tenemos con la realidad.

      Vivimos y creamos una interpretación de lo que vivimos, y es de acuerdo a esa lectura que hacemos y a las conclusiones a las que llegamos que actuamos, así, las historias que creamos modelan nuestra vida. Cuando interactuamos con otros ponemos en acción eso que pensamos de nosotros  y recibimos la reacción de las otras personas a lo que hacemos y eso nos permite modificar la manera en que nos comportamos y lo que aprendemos.

      Cuando hablamos con otras personas, no únicamente estamos emitiendo sonidos, estamos expresando lo que somos y lo que deseamos de la relación con ellas, por lo tanto las palabras están inscritas en una relación que les da un peso particular. Así, si una que nos quiere nos dice “Eso no te queda”, tomamos  su opinión en el contexto de la relación  pero si, una persona con la que la relación es mala, nos dice eso, tal vez lo tomaríamos como un ataque o una descalificación. La relación cambia el peso que tienen las palabras. Cuando hablamos con otras personas, las palabras tienen el peso de la expresión del  afecto, nos permiten clarificarle a los demás nuestras intenciones, lo que sentimos, lo que pensaos, lo que queremos de tal manera que podamos interactuar y recibir el  contacto y la retroalimentación de lo que somos y de lo que pensamos.

       Además, cuando se dice que el lenguaje no es inocente, se está planteando que las palabras crean contextos que tienen efectos negativos sobre las posibilidades de descubrir aspectos de nuestra historia, que encierran a la persona cuando categóricamente se aseguran cosas con respecto a su identidad. Por ejemplo, si al un niño se le dice “eres tonto” o “eres malo, eres el diablo”, como esas aseveraciones son juicios de valor que están desconectadas de otras experiencias de vida, no le permiten a la persona o al niño/a,  la posibilidad de analizar como cambiar, que el lo que molesta a los demás y como puede reflexionar sobre su propia experiencia  de conducirse de esa manera.

      Existen maneras de hablar que bloquean el intercambio de información, e interfieren con la posibilidad de entendernos cuando nos relacionamos,  esto pasa cuando el lenguaje está cargado de juicios de valor, de etiquetas negativas, de expresiones que rotulan a las personas, o cuando se piden explicaciones más allá  de la comprensión de la persona misma, lo cual cierra el proceso de intercambio puesto que lo único posible es defenderse, cerrarse o decir “no se”. La pregunta evidente  sería ¿Cómo podemos hablarnos de tal manera que podamos abrir  la puerta para entender la manera de ver y de pensar de a otra persona? y más aún, ¿Cómo podemos ayudar a la otra persona a entender  lo que le pasa o lo que siente? Con un lenguaje que, en vez de presuponer respuestas  pregunte, permita que la persona exponga sus razones y maneras de ver lo vivido; con preguntas que abran el espacio de la confianza sin sentirse evaluado o juzgado;  dando libertad  para la expresión de todos los sentimientos  aunque sean negativos sin juzgarlos; acallando la necesidad evaluar o de poner en tela de juicio lo que el otro dice y cruzando la barrera de la individualidad para ir a su mundo y entenderlo. Desde ahí, solo escuchando las palabras, las intenciones, el contexto, las maneras usuales de ser en esa cultura, es que podremos escuchar con el corazón.

      Para poder influir en la otra persona primero tenemos que entenderla, que abrir nuestro intelecto y nuestro corazón para ir hacia su mundo, desde ahí, es que crearemos una relación en la que la verdadera intimidad puede darse, en la que la confianza hace que la persona pueda re-examinar, si lo que hace, está en relación a lo que considera valioso en la vida o si debe cambiar. Una relación así,  nos permite  crecer  mutuamente, sentimos con la posibilidad de exponer lo que somos sin miedo a ser juzgados o despreciados y crea un contexto en el que aprendemos la importancia de escuchar a las personas más allá de las palabras, estando con ellas en la vida.

      Las palabras pueden ser armas que destrozan, que aniquilan el corazón de la persona agredida, rechazada o juzgada. El efecto de lo que decimos puede encontrarse con una respuesta más agresiva cuando estamos degradando con las palabras. Si por el contrario, escuchamos con el corazón  abierto lo que las personas nos dicen, y estamos dispuestos a aprender oque eso significa para su vida, las palabras serán el vínculo que permita que las personas que están en ella se entiendan, se respetan, se amen y crezcan.


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miércoles, 28 de marzo de 2012

EL INEVITABLE PROCESO DE CAMBIAR

                                               Por Mtra. Marta Campillo R.

      La vida es un proceso con un movimiento constante en el que el cambio es una parte inherente de la misma. Cambiamos cuando ni siquiera sentimos o nos damos cuenta que estamos cambiando, así  estamos envejeciendo, nos crece el pelo las uñas  o las células, cambiamos de metabolismo de acuerdo con la edad y hay múltiples cambios emocionales en cada etapa puesto que día a día enfrentamos y resolvemos problemas y aprendemos a afrontar la vida.

     Cambiar es un proceso que implica flexibilidad, que implica descubrimiento, que hace necesario renunciar a muchas cosas que se nos han hecho el camino conocido para descubrir nuevas maneras de ser. Muchas situaciones en la vida nos enfrentan a la necesitad de tener paciencia, de poder soportar dolor, angustia o enfermedad y ante estos retos extremos encontrar la manera de esperar, de ser tolerantes o de no dejar que la desesperación nos haga su presa.  Enfrentar esas situaciones hace necesario que cambiemos.  Así, las situaciones extremas contienen lecciones que no son visibles o no se nos hacen perceptibles  en el momento que tenemos que vivirlas pero mientras las vamos sobreviviendo y vamos conociendo la capacidad de resistencia que podemos tener comenzamos a descubrir conocimientos y habilidades que nos pueden ayudar.

      Muchas veces tenemos que cambiar aunque en realidad preferiríamos no hacerlo pero continuar con las alternativas que hemos mantenido puede ser parte de lo que nos estorba. Pensando como hemos afrontado los problemas, que hemos hecho ante la adversidad en el pasado nos abre el camino para ir reconociendo lo que podemos hacer y como necesitamos cambiar.


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lunes, 12 de marzo de 2012

El Acto De Vivir

El Acto De Vivir

                         Marta Campilllo R 

Lo inesperado de la vida nos llega

Como una brisa fresca

Como un horizonte que se despeja

Como el agua que recorre el cuerpo llenándolo de paz

Lo bello del amor

Se siente en la presencia

En el gozo por la felicidad del otro

En un acto de sencillo de cuidado y generosidad

Hoy es el momento que otorga

La oportunidad para decidirse a aceptar

El reto de abrazar al infinito

Al hacer útil ese instante al vivir

La vida te llama con su canto

A entregar lo mejor que tienes para dar

A demostrar la pasión de no cejar

En el ahínco por aprender a ser

Baila al ritmo que tus acciones faciliten

Abriendo caminos y senderos luminosos

Que te permitan reconocer de ti

Lo novedoso, lo inusual, lo inesperado

Crear en el acto de vivir

Es generar en el amor y la pasión

Aquello que nutra la esperanza

Que permite trascender


jueves, 8 de marzo de 2012

MUJER SOL

            Marta Campillo R             8 de Marzo, 2012
Eres Mujer un manantial que nutre
Con sus aguas cristalinas
Haciendo que el follaje vital se despliegue
En fuerza y en belleza

Mujer que impulsas con energía
La fortaleza y la esperanza
Resolviendo con paciencia aquello que atormenta
Al desvanecerse a la desilusión

Mujer cálido apoyo tu presencia induce
Al traducir la mirada en comprensión
El abrazo en afectuoso amparo
Y la sonrisa en optimismo

Mujer voz deliberada e ideas convincentes
De clara intuición y juicio razonable
Expresado en la defensa de lo justo
Y la oposición a la opresión

Alegría vuelta Mujer
Canto que emana de la sencillez
Entusiasmo contagioso de júbilo
Incitando a la elación

Mujer luz de sol
Que iluminas el corazón llenándolo de vitalidad
Forjando su entereza en el propósito certero
De crear en la existencia el resplandor del amor

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viernes, 2 de marzo de 2012

Ser la persona que quiero ser


Ser la persona que quiero ser

Por Mtra. Marta Campillo R.
    En la vida las experiencias nos sirven para aprender lo que queremos ser y muchas veces lo que vivimos no siempre es placentero, nos enfrentamos con muchos obstáculos y dificultades que si no somos cautelosos nos podrían frenar, llenar de rencores, de odio o de una visión desmoralizadora de la vida.
     Aprender a ser fuertes, como comúnmente se dice, no es algo que se tenga como una esencia interna y que ya teniéndola se vaya a reaccionar de esa manera siempre,  más bien lo que somos puede verse como una interacción constante con otras personas, con el medio, con los propios pensamientos y emociones y con el proyecto de vida de lo que queremos lograr y lo que estamos realizando ahora. Así la reflexión de esa interacción pareciera ser una brújula que nos orienta acerca del rumbo que podemos tomar, así evaluamos como lo que hacemos está teniendo un impacto en nosotros mismos y en los demás.
      Muchas cosas influyen en el rumbo que decidimos para desarrollar nuestras habilidades, a veces es el contacto con alguna persona lo que nos inspira cuando ésta nos alienta o nos reconoce que tenemos talento para hacer algo; otras veces las oportunidades se presentan por azar y es cuestión de decidirnos a conocer algo o a experimentar algo nuevo o diferente. De todas esas experiencias siempre va quedando una enseñanza que da un sustento para ir reconociendo cual es el camino que más responde a aquello que nos hace felices y en el cual nos podemos desenvolver mejor.
       Ser una persona es un proyecto que nunca acaba, más bien somos un proceso en creación, el SER o lo que somos es una concepción transitoria no es un estado, más bien  podemos considerarnos como un río cuyas aguas fluyen y fluyen y sigue siendo un río. En ese fluir de las aguas o sea la experiencia vivida es en donde nos vamos desenvolviendo y en donde lo que somos va cobrando sentido, así cuando las condiciones se cierran y cosas difíciles o muy dolorosas pasan, pareciera que no vamos a ser capaces de soportarlo, sin embargo nuestro propio crecimiento nos enseña a soportar el dolor, a dejar ir las cosas que no nos gustan, a dominar el miedo, a intentar cosas nuevas y todo ese acervo de vivencias está en nuestra historia, ahí como adormilado, aunque nunca lo hayamos reconocido y solo emerja ante condiciones de emergencia o de  sobre vivencia.
      La facultad del ser humano de guardar la experiencia vivida en recuerdos no analizados, hace que la riqueza de lo que somos sea enorme, que podamos en cualquier momento que nos lo propongamos recordar y volver a pensar aquellas cosas que un día fuimos o nos gustaron de nosotros mismos, aunque sean como un vago recuerdo. Todo lo que experimentamos como bueno para nuestra vida y nos agradó y que por las circunstancias parecía haberse perdido pero que está ahí guardado en nuestra conciencia nos puede servir para resolver algún problema o para saber de lo que somos capaces ante alguna situación amenazadora. Así somos en el presente pero la capacidad de reflexionar no solo acerca de lo inmediato sino también respecto del pasado y aprovecharlo para aprender nos hace únicos en el universo, nos permite crecer utilizando lo vivido aunque en el momento no hay parecido relevante.
     Ser lo que queremos ser tiene que ver con gestionar en el presente creando oportunidades para poder realizarse, manejando las emociones para que sean provechosas, dejando ir malo o doloroso del pasado y aprendiendo de esas circunstancias, sacando provecho del dolor y transformándolo en motivación haciendo un uso creativo del miedo o de las emociones negativas. Motivándonos aunque las situaciones sean adversas y no le interese a nadie lo que hagamos o no haya alguien para aplaudir el esfuerzo invertido en una meta, además, tomando un tiempo para reflexionar lo que estamos viviendo y lo que hemos vivido, unos momentos de silencio o de soledad reflexiva haciendo un viaje hacia lo onírico, hacia la imaginación, hacia el diálogo para poder estar contigo mismo, de tal manera que en ese proceso activo de creatividad se desprendan emociones placenteras de felicidad, de aprendizaje, de confianza, de orgullo por haber podido manejar los sentimientos que nos enfrentan o quieren arrastrar, de satisfacción por haber logrado las cosas que ya conseguimos y por los anhelos de futuros proyectos que realizar. Así en ese vaivén de la vida seremos lo mejor que queremos ser.
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